Mucha gente no tiene clara la diferencia entre los términos dominio y hosting, y es fundamental tener claros los conceptos cuando hablamos con empresas o profesionales de servicios de internet para poder entender sus presupuestos y compararlos. Es muy sencillo, el dominio es simplemente la dirección web mediante la que accedes a tus servicios de internet. Normalmente es algo así como miempresa.com y todos los servicios de internet que tengas en funcionamiento tendrán esta denominación. Por ejemplo tu página web será algo así como www.miempresa.com, tu servidor de FTP será ftp.miempresa.com, tus emails serán de la forma mengano@miempresa.com. En resumen, es simplemente un nombre que te identifica en internet. Registrar el dominio implica básicamente contratar a una empresa para que realice el trámite de dar de alta ese dominio en un registro central indicando que tú eres el propietario y ellos los que se encargan de la redirección DNS, que ahora veremos lo que es.

Sin embargo, solo con un nombre no haríamos nada, no podríamos tener ninguno de los servicios mencionados anteriormente. Por ejemplo, para tener una página web tiene que existir un servidor web que básicamente coja unos ficheros de un disco, los carque en memoria y los sirva a quien haga una petición de una de tus páginas web. Igualmente para tener correos electrónicos debe existir un servidor de correo electrónico, que igualmente se encargue de almacenar en un disco los emails, transferirlos de un sitio a otro según el destinatario y servírtelos cuando los quieras leer desde tu iPhone. En definitiva, el hosting lo podemos asociar mentalmente con la máquina que hace realidad estos servicios. Sin embargo, y como os podréis imaginar, no es una única máquina, ni está ahí puesta para únicamente para vosotros: la gran mayoría de servicios de hosting son compartidos por miles de usuarios y las máquinas de cualquier empresa de hosting llenan una enorme sala refrigerada y llena de cables, lucecitas y aparatos varios. Por si fuera poco el software que corre en estas máquinas es enormemente sofisticado y diverso y requiere profesionales de gran especialización para mantenerlo todo funcionando correctamente.

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Ahora bien, si cuando accedemos un servicio lo hacemos a través del dominio, ¿cómo sabe internet a qué máquina de hosting de todas las existentes tiene que reenviar la petición para que el servicio se haga realidad? Pues muy fácil, cada máquina en internet tiene asignado un número único (la IP, que en realidad no es un número sino cuatro separados por un punto, por ejemplo algo como 234.2.99.118). Así que solo hace falta algo similar a un listín telefónico (el sistema DNS), algo que básicamente diga “las peticiones que los usuarios hagan al dominio miempresa.com hay que hacérselas llegar al hosting con número 234.2.99.118”.

¿De donde surge la confusión entre ambos términos? Pues principalmente de que al ser servicios muy relacionados, las empresas que se dedican a esto (que de forma genérica se denominan empresas de hosting aunque también registren dominios y hagan otras cosas), suelen ofrecer los dos y muchas veces te los venden de manera integrada. Sin embargo es perfectamente posible que contrates el registro del dominio con una y el hosting con otra. O que contrates ambas cosas en un pack integrado con una empresa y luego decidas llevar el hosting a otra dejando el dominio en la original.

Evidentemente aquí sólo trato de dar una explicación para que de forma intuitiva podáis comprender qué es cada cosa. En la realidad la complejidad de todos estos sistemas sobrepasa probablemente lo que os podáis imaginar. En fin, espero que os resulte útil esta pequeña explicación.

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